Monda & Lironda

REVISTA AZUAYA ESPECIALIZADA EN CRÍTICA CULTURAL Y ESCRITURA CREATIVA

NÚMERO 19

JUNIO 2024 | CUENCA, ECUADOR

Carta a Kevin Cuadrado y María Herrera

Queridos Kevin y María,

Mi nombre es Mateo Nicolás, tengo 10 años y vivo en Cuenca, en la parroquia Sayausí.

Su libro El tornillo perdido me pareció feliz y a la vez, triste, porque Isaac perdió su tornillo y pensó que nunca volvería a soñar. Pero, desde mi punto de vista, cuando perdió su tornillo se dio cuenta de que sí se podía soñar en grande.

Muchas gracias por dejarme leer su libro. Me gustó mucho. Sigan así con historias increíbles.

Atentamente,

Nicolás Prado.

 

Quito, 06 de mayo de 2021.

Querido Nicolás,

Encontrarme con tu carta ha sido una de las cosas más bonitas que me ha pasado en este último tiempo. Quisiera decirte mucho, aunque no sé muy bien sobre qué. Pero me he detenido unos minutos a mirar la forma de tu letra, esos rasgos que me han provocado un sinnúmero de sensaciones, ya que veo en ella tu inocencia, tus pensamientos, esa búsqueda de contar.

Gracias a ti por leer El tornillo perdido, porque este libro también nació de la misma necesidad: contar. En esa historia hablo de Isaac, un niño como tú y como el niño que fui alguna vez. Y así como nosotros, este niño de metal busca cosas por el mundo, que no las halla, pero no se siente triste, al contrario, descubre una emoción que le acompañará para siempre: la ausencia. La ausencia de algo no es, necesariamente, malo, porque en ella se valora lo que alguna vez ocupó un lugar. Así, mira a tu alrededor, ¿qué pasaría si algo que siempre ves ya no estuviera? Cuéntame cómo te sentirías. Por esa razón, creo que debemos cuidar de lo que nos rodea, solo por si algún día ya no nos acompañara.

Te envío un abrazo desde Quito.

Viejos amigos desde hoy,

Kevin Cuadrado.

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