Monda & Lironda

REVISTA AZUAYA ESPECIALIZADA EN CRÍTICA CULTURAL Y ESCRITURA CREATIVA

NÚMERO 19

JUNIO 2024 | CUENCA, ECUADOR

Julián Martínez Rodríguez: desde Roma a J. K. Rowling

Por: Rosalía Vázquez Moreno

Julián Martínez Rodríguez en la sección infantil de la Biblioteca Manuel Muñoz Cueva de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay. Fotografía de Jaime Villavicencio intervenida por Juan Contreras.

En una tarde cualquiera, por allá en 2020, en un parque como muchos otros, «La perrita —primero le vamos a decir así, porque no tenía nombre—» (Martínez Rodríguez, 2021, p. 7) se encontró con Julián o Julián con ella, la naturaleza de los acontecimientos siempre depende de la perspectiva del narrador, así que digamos que ambos se encontraron. Julián «escuchó un woof muy triste, tipo un globo desinflado, más como un wuuf» (p. 7) y, por su parte, la perrita vio que un niño de seis años se acercaba curioso, atento y con una sonrisa grande y amistosa que ocupaba gran parte de su rostro.

Todos quienes hayamos tenido la fortuna de establecer una amistad con un animal sabemos que siempre hacen falta las palabras para explicar cómo se atan esos lazos. Mucho de lo que ocurre entonces pasa por fuera del lenguaje, justo porque el idioma de los animales acontece a través de los gestos, de lo contundente de las miradas y las acciones. Tal vez por eso hace falta gente muy atenta, con el tiempo necesario para detenerse a mirar, para que la vida no se escape por las rendijas, para que los encuentros trascendentes de hecho ocurran. Cuando hablamos con Julián sobre su libro y la existencia, nos dijo que los adultos «se toman la vida más en serio, porque tienen […] demasiadas cosas que hacer, [así que] no se concentran». Me pregunto cuánto tiempo pasó antes de que Julián viera a Roma —luego la perrita tuvo un nombre—, antes de que ella se encontrara con una persona que supiera mirar realmente a quien estaba en frente, con el corazón, parafraseando a Saint-Exupéry.

La amistad de Julián y Roma fue breve —porque, aunque no nos guste, la vida de los animales suele serlo—, pero quedó inmortalizada en el libro que Julián escribió después: Amistad canina: una historia guaustupenda, publicado de manera independiente en el 2021, cuando el autor tenía siete años. Hoy, él tiene nueve y, aunque, como nos dijo, «últimamente no he estado sacando nuevas obras literarias, porque he estado buscando inspiración», es la prueba fehaciente de que a las niñas y niños ecuatorianos no solo les gusta leer, sino escribir; la evidencia de que, además, tienen muchas historias que contar e incluso de que tienen mucho por enseñarnos a los mayores sobre la vida, sobre lo que importa y sobre la literatura. Por eso, para esta edición de Monda & Lironda, decidimos juntarnos con Julián, para conversar sobre libros, escritura, superhéroes y estar vivos.

Podrías presentarte para nuestros lectores.

Soy Julián Martínez Rodríguez y tengo nueve años. Y, bueno, pues, a mí me encanta tocar el piano y jugar fútbol. Últimamente no he estado sacando nuevas obras literarias, porque he estado buscando inspiración y no he tenido muchas ideas. Pero, he estado pensando, desde que empecé mi curso de piano, que me gustaría escribir un libro con un pianista de protagonista.

¿Tienes claro qué te gustaría ser de grande o qué quieres estudiar?

Tengo muchas ideas de lo que quiero hacer, no tengo una fija, pero, probablemente pueda ser profesor, pianista, tal vez futbolista o chef.

Cuéntanos sobre tu libro Amistad canina: una historia guaustupenda, ¿por qué lo escribiste?, ¿qué te motivó o inspiró?

Bueno, lo que me inspiró fue, principalmente, mi perrita Roma que es la perra protagonista del libro. También en el libro hay un personaje que se llama Lucas y está inspirado en mí.

Lo que quiero hacer con este libro es promover la adopción responsable. No se debe adoptar solo por adoptar, porque un perrito no es un adorno. O sea, hay adornos de perro, pero no perros de adorno [risas]. Los perritos tampoco son juguetes que se pueden dejar ahí botados.

Lucas y Mora, protagonistas de Amistad canina: una historia guaustupenda (2021), ilustrados por Guido Argüello Astudillo. Cortesía.

Cuéntanos cómo conociste a Roma.

La encontré en Sinincay —como está en el libro— abandonada y triste. ¡Hasta recibía maltrato de sus propios padres!, no sé si eso sea maltrato infantil. Y, bueno, me encariñé mucho con ella; era muy linda y divertida. Al principio, estaba súper sucia. Yo tenía la corazonada de que tenía pulgas. La llevamos a Yunguilla porque la queríamos dar en adopción, pero eso no pasó, porque yo la quería muchísimo, así que vino a vivir con nosotros.

Pasé tantas crónicas divertidas con ella, escuchábamos música, la sacaba a pasear, corríamos, recogía sus desperdicios; eso no era tan agradable, pero es lo que es. En su último día escuchamos una banda que se llama Los Mambo Jambo —no me pagaron por hacer publicidad [risas]—. Pero, bueno, ella ya se fue. Los accidentes pasan y como dice ese famoso dicho: «si amas realmente algo, tienes que dejarlo ir».

¿Ahora tienes mascotas?, ¿quisieras tener una?

No tengo, por el momento, aunque sí quisiera, pero donde vivo no es confortable para una mascota. Por ejemplo, si tuviera un gato, los muebles se harían chaulafán especial [risas]; si tuviera un perro se quedaría mucho tiempo solo; si tuviera un pez, [lo piensa] sinceramente no tengo muchas cosas planeadas para un pez.

Cuando escribiste esta historia, ¿qué te hizo pensar «quiero que esto sea un libro», qué te hizo decir «quiero publicarlo y que la gente lo lea»?

De hecho, imprimirlo fue idea de mi abuelo Diego Rodríguez. Él hizo veinte impresiones y una guardería pidió los libros para que los niños los leyeran.

¿Cómo te sentiste al ver ese libro con tu nombre?

Muy orgulloso. Y, aunque no han llegado muchos pedidos, en la biblioteca1 de mi escuela está el libro.

¿Cuánto tiempo te llevó escribir este libro y cómo fue tu proceso creativo?

[Lo piensa] Dos meses, tal vez. Mi proceso estuvo combinado con unos deberes que tenía de homeschooling. Iba a ser solo como una tarea pendiente, pero después, con mi mami fuimos poniéndole más detalles. Por ejemplo, una de las fechas que está ahí es el diecisiete de abril, que es justamente el día de mi cumpleaños. También puse unos datos curiosos en el libro, como que los perros ven el llano —el color verde, en específico— de un tono más amarillento y el rojo simplemente lo ven gris. Así es como ven los perritos. Esos detalles están incluidos en el libro.

Lucas y Mora, protagonistas de Amistad canina: una historia guaustupenda (2021), ilustrados por Guido Argüello Astudillo. Cortesía.

¿Escribes a mano o en computadora?

Mi mami me ayudó, ella fue la editora principal, por decirlo así. Primero comenzamos en la computadora, poniendo unos detalles y, luego, cambiamos algunas cosas. Por ejemplo, toda la historia iba a pasar el dieciséis de abril, un día que yo inventé que se llama El Día de los Mariscos.

¿Por qué le pusiste ese nombre a ese día?

Porque a mí me encanta comer mariscos de todo tipo, entonces, en la víspera de mi cumpleaños se comen mariscos… como, yo qué sé, ceviche de camarón o sushi. ¡Básicamente yo lo inventé!

¡A tu conveniencia!

¡Exacto!

Julián, cuéntanos más sobre lo que lees.

Para ser específicos, me gustan mucho los libros de J. K. Rowling, como Quidditch a través de los tiempos o la saga de Harry Potter. También me gusta mucho leer cuentos cortos, pero divertidos, los que usan juegos de palabras o chistes, básicamente todo lo que haría reír a una persona, o los que, cuando acabo de leer un capítulo, me dejan con la intriga de qué es lo que va a pasar, aunque ya me lo haya leído una vez.

Además, me gustan los libros que no se leen página por página, sino que se chequean, como los libros de una serie, por ejemplo, espacio publicitario [risas], Gravity Falls. Diario 3. ¡A mí me fascina ese libro!

¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

No tengo libro favorito, a mí me encantan todos los libros, mientras sean interesantes y cumplan los requisitos [risas]. Para mí la lectura es lo mejor, cada cierto tiempo leo algo. De hecho, hoy, cuando estábamos viniendo acá, me terminé un libro: Quidditch a través de los tiempos.

¿Qué libro le recomendarías a nuestros lectores y por qué?

Yo recomendaría, sobre todo, los libros de J. K. Rowling. Ella es demasiado creativa. ¡¿Cómo se le ocurrió lo de Harry Potter?! Además, extendió más el universo con Quidditch a través de los tiempos y Animales fantásticos y dónde encontrarlos. Pero también recomiendo, en específico, El mago de Oz, porque es un libro increíble. Yo me lo he leído unas cinco veces y me sigue encantando.

Julián Martínez Rodríguez y el ratón Benjamín, mascota de BiblioAzuay, en la sección infantil de la Biblioteca Manuel Muñoz Cueva de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay. Fotografía de Jaime Villavicencio intervenida por Juan Contreras.

¿Sobre qué te gusta escribir?

Por ejemplo, para un trabajo escolar, cuando había clases virtuales, escribí un cuentito chiquito y me basé en un personaje que existe en la vida real y se llama Banksy, ese es su apodo. Con mi mami usamos Canva para poner unas imágenes y lo imprimimos.

En el futuro me gustaría escribir un libro con mi papi, él es historiador, así que podríamos hacer un libro para enseñar historia a los más pequeños. También en el proceso aprendería cosas que no sabía. ¡Eso estaría muy bien!

¿Cuál es tu personaje favorito de ficción?

Obviamente Spider-Man, porque tiene todo lo que debería tener un superhéroe, es perfecto en todos los sentidos. Por ejemplo, hace chistes en sus combates. Otros superhéroes serios, como el Capitán América, lo último que harían en un combate es un chiste [risas]. Además, Spider-Man tiene muchas habilidades. Aunque hay un contra en que ese sea mi personaje favorito, a mí me dan miedo las arañas [risas].

¿Hay alguna característica de los niños que deban tener los adultos?

Hay una característica esencial que tienen los niños y que no tienen los adultos —bueno, mi papi sigue teniéndola—, la creatividad. Los niños son el doble o el triple de creativos que los adultos.

¿Por qué crees que los adultos han perdido esa capacidad?

Debe ser porque se toman la vida más en serio, porque tienen más cosas que hacer que los niños. Como tienen demasiadas cosas que hacer, no se concentran en crear cosas nuevas de vez en cuando.

¿Quién es la persona a quien más admiras y por qué?

[Lo piensa] Es una elección bastante difícil, pero, a ver, principalmente admiro a mis papis, porque me han enseñado todo lo que sé y, literalmente, no podría vivir sin ellos. Mi mami es psicóloga y mi papi es muy chistoso y fue profesor e historiador, todo lo que yo quisiera. A mí me encanta todo lo que ellos son. No tengo otras palabras para explicarlo.

¿Cómo va a ser la vida de aquí en cinco años?

En cinco años yo tendré catorce. Algo que obviamente notaré es que seré más viejo, pero también podría duplicar mis conocimientos y mejorar bastante en muchos aspectos. Me gustaría mejorar en lo que sé de datos históricos.

En tu opinión, ¿qué es lo más importante en la vida?

[Lo piensa] ¡El amor! No sé, es que casi todo es amor. El dinero es amor al trabajo, la salud es amor a uno mismo, es quererse y cuidarse. Casi todo es amor.

1 El libro también está disponible en la Biblioteca Manuel Muñoz Cueva de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay (guiño, guiño).

Referencias bibliográficas

Martínez Rodríguez, J. (2021). Amistad canina: una historia guaustupenda. s.e.

Rosalía Vázquez Moreno (Cuenca, Ecuador). Es licenciada en Lengua, Literatura y Lenguajes Audiovisuales por la Universidad de Cuenca y máster en Escritura Creativa por la Universidad Complutense de Madrid. Es escritora, editora, correctora de estilo, lectora y fotógrafa aficionada. Sus textos han sido incluidos en Wiwasapa (antología artística) (2017), Apenas memoria. Cuentos de transición (2020), ¿Hasta cuándo con el tal Chiriboga? (2021) y la novena edición de la revista literaria Salud a la esponja (2021). Ha escrito para varias publicaciones como Inhaus, la Gaceta Cultural República Sur y L’escalier Magazine. Le gustan los museos, el café y el rock ecuatoriano.

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