Monda & Lironda

REVISTA AZUAYA ESPECIALIZADA EN CRÍTICA CULTURAL Y ESCRITURA CREATIVA

NÚMERO 19

JUNIO 2024 | CUENCA, ECUADOR

Dulces Sueños se instala en la escena musical guayaquileña

Por: Andrea Lecaro

 

Integrantes de Dulces Sueños. De izquierda a derecha: Ana Vázquez, Maite Villacreses, Elaine Silva y Diana Gardeneira. Cortesía.

En una ciudad tan violenta y caótica como Guayaquil, se tiene la necesidad de apropiarse de espacios y palabras como una forma de resistencia. El término «Dulces Sueños» está enmarcado en la mente de todos y todas como el nombre de una banda delictiva de chicas que operaba en la ciudad. Ellas, luego de prometerles a sus acompañantes tanto sexo como diversión, los drogaban con escopolamina, así quedaban atrapados en un descanso obligado, mientras les robaban todas sus pertenencias.

En febrero de 2022, cuatro amigas decidieron materializar su anhelo de crear una agrupación musical a la que denominaron Dulces Sueños, como una referencia sarcástica a la pandilla. Así nació este proyecto en donde han fusionado sus ideas, expresado diversas inquietudes, compartido experiencias de amor y desamor, y, a la par, han demostrado su entusiasmo por la música, el baile y el perreo. Actualmente fluyen entre diversas influencias de pop-rock, avant pop, post-punk, reggaeton y surf rock, pero, sobre todo, han encontrado gran inspiración en Las Chepas, de quienes han aprendido a desafiar y provocar a través de las letras de sus canciones, o de Sonic Youth, por quienes muestran una gran experimentación en la distorsión del sonido de las guitarras, al igual que el de la voz de su vocalista, quien destaca por su afinación poco convencional.

Actualmente, la banda está formada por Diana Gardeneira como vocalista, Elaine Silva en el sintetizador y teclado, Ana Vázquez en la guitarra y voz, y Maite Villacreses en la batería. Su primer EP, el que lleva el mismo nombre de la banda, se presenta, a través de su ritmo y letra, como una suerte de montaña rusa, tanto de emociones como de realidades crudas. Además, cuenta con seis canciones que transmiten una serie de disconformidades que se expresan sin miedo o censura.

En una conversación que tuve hace poco con Diana, ella me contó un poco sobre los primeros pasos que dieron como banda y la entrada y salida de algunas de sus integrantes hasta llegar a la composición actual:

Elaine Silva y Erika Coello empezaron un proyecto musical al que, luego, se sumó Ana Vázquez y, al final, yo. Cuando supe de la banda, enseguida quise unirme porque era un espacio de liberación y desahogo de las opresiones del mundo, desde la música, un ámbito nuevo para mí. Creamos seis canciones nuevas que estuvimos puliendo con cada tocada. Después de diez meses de haber formado la banda, Erika no pudo continuar por temas laborales. [Sin embargo, la presencia de] Maite Villacreses ayudó a darle otro orden, sensibilidad y estructura a las canciones, ya que es [también la] productora musical y de nuestro primer EP.

Un EP que incomoda

Portada del EP Dulces Sueños (2023). Cortesía.

Al escuchar el EP podemos notar una fusión de géneros, por lo que encasillar a Dulces Sueños dentro del punk o rock podría ser muy apresurado. A medida que se avanza prevalecen los sonidos de guitarras eléctricas y el de un sintetizador que se enlaza perfectamente con la voz disconforme de Diana. En sus palabras:

Nuestros mensajes vienen de nuestras propias experiencias como mujeres [e incluyen] desde temas feministas, violencia de género, acoso, hasta temas del corazón roto, la magia del bosque, lo oscuro de la ciudad, el coqueteo descarado y lo queer. A la escena musical ecuatoriana le falta urgentemente diversidad.

«Niño rico», la primera canción del EP tiene una letra cursi y melancólica que invita a una confesión amorosa. Diana canta: «Oye, tú, niño rico, / te quiero devorar, / hacerte añicos / y llevarte conmigo […] / a cualquier lugar, / en mi bolsillo, / hacerte un castillo / con un estudio / de música». Aunque hay cierto tipo de burla, también se hacen alusiones a situaciones cotidianas y momentos menos rebuscados de romance, como «comer papas fritas en McDonald’s».

En contraste, se puede escuchar que la canción «Cómo es la huevada» toma un tono más sombrío y directo, pues aborda temas sensibles, como el abuso y la violencia, mientras critica la impunidad y la falta de acción, incluso, gubernamental. Dentro de las quejas que se emiten, salta los versos: «Sabemos que este gobierno fue un fracaso. / Mientras el femicidio / va rebosando el vaso. / ¿Alguien sabe a qué se dedica / el señor Lasso?». Además, son evidentes la frustración y desesperación que se apoderan de la voz de Diana y de los instrumentos del resto de las integrantes.

Por otro lado, cuando escuchamos «Demolición», se presenta una visión desencantada de la vida. La metáfora de una casa con vidrios rotos, como un hogar, refleja la fragilidad y la vulnerabilidad en medio de un entorno caótico. En cuanto a la canción «Pablo, le hago a tu prima», la banda muestra una faceta más atrevida y homoerótica. El objeto del deseo es una mujer y se manifiestan juegos de seducción y de coqueteo. Al final aparece un giro inesperado y sarcástico en el verso: «Le hago a toda tu familia menos a ti».

«Sígueme, sígueme» presenta una transición hacia un terreno más esotérico y místico. La letra nos remite a imágenes de la naturaleza y la magia, creando un ambiente sensorial que invita a seguir el camino de un amor onírico. Los términos como ‘floripondios’, ‘polvos de canela’, al igual que ‘magia’ y ‘esencia’, recrean un escenario más implantado en las drogas y el sueño.

La canción «Verga violadora a la licuadora» adquiere un tono más agresivo y político. Se denuncia la injusticia y la violencia machista. El lenguaje fuerte y directo confronta los problemas de la sociedad y evidencia la frustración y la rabia ante la falta de cambios significativos. Esto se puede notar, sobre todo, en los versos:

Fokin marzo es el mes de la mujer

vale verga en este país.

Fokin marzo es el mes que

solo gana el capitalismo.

Fokin marzo ganan todos

menos las mujeres.

Fokin marzo es el mes de

las niñas siendo madres, ¡chucha!

Fokin marzo nos deja sin saber

qué puta es la justicia.

Fokin marzo es el mes

de artistuchos violadores

y profesores acosadores.

Aprender a lanzarse

Parte de una sesión de fotos de Dulces Sueños en un parque de diversiones. Cortesía.

Esta banda propone un mensaje que desafía y anima a las mujeres a explorar la creación musical sin temor a la perfección. Aun cuando las voces femeninas han sido sistemáticamente cuestionadas y relegadas en el Ecuador, este grupo mantiene un deseo muy claro: existir y expresarse musicalmente.

En este contexto, Diana Gardeneira recomienda a las mujeres:

que se lancen a crear, sin miedo a que suene «perfecto». La búsqueda de un sonido personal toma tiempo, pero está ahí, en cada persona. Hemos escuchado mucha música hecha por hombres y, por eso, existir y expresarse musicalmente es valioso.

Dulces Sueños plantea un precedente para las mujeres ecuatorianas que desean incursionar en el sector musical, además, esta banda marca una nueva era donde la diversidad, así como la expresión sin miedo, movilizan y afectan, letra por letra. En una escena musical como la de nuestro país, donde los grupos de mujeres difícilmente logran alcance mediático o reciben el reconocimiento adecuado, es vital la labor y la propuesta de este grupo, porque permite crear más espacios en donde podamos gritar contra la violencia machista, el abuso, la impunidad y la injusticia.

Andrea Lecaro Briones (1993). Mi seudónimo es Roand Carle. Vivo entre Gkillcity y la ciudad de los 4 ríos. Estudié Literatura en la U. Soy redactora y correctora de estilo en Inhaus Revista. Puedo hablar mucho sobre teorías de conspiración, astrología, multiversos y Narnia. Mantengo un proyecto transversal de Literatura (@bookie_es) entre dos continentes con @leira_araujo. Es todo.

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