Monda & Lironda

REVISTA AZUAYA ESPECIALIZADA EN CRÍTICA CULTURAL Y ESCRITURA CREATIVA

NÚMERO 33

AGOSTO 2026 | CUENCA, ECUADOR

Encalada, Morocho y Uyaguari: la resiliencia de la identidad artesanal del Azuay

La muestra Legados, sonoridades y texturas estará en la Galería Manos Azuayas, hasta el 7 de agosto de 2026.

En un mundo dinámico y global, donde reinan TikTok, la inteligencia artificial y lo superficial, quienes trabajan en gestión cultural han aprendido a sobrevivir sorteando varios desafíos. Uno de ellos, conseguir que nuestra identidad no se convierta en un vestigio del pasado, sino que se constituya como un elemento vivo para las comunidades. En este contexto, la muestra cultural Legados, sonoridades y texturas —organizada por la Casa de la Cultura Ecuatoriana «Benjamín Carrión» Núcleo del Azuay (CCE Azuay), para su Galería Manos Azuayas—, es una propuesta que trasciende el carácter expositivo, para convertirse en un ejercicio de mediación, reconocimiento y salvaguardia de los saberes ancestrales que forman parte del legado cultural de la provincia.

El patrimonio cultural se sostiene gracias a las personas que lo crean, lo transforman y, sobre todo, lo transmiten. Por ello, una gestión cultural comprometida debe situar en el centro a los portadores de estos conocimientos, reconociéndolos como actores fundamentales en la construcción y el ejercicio de la memoria colectiva. En esta línea, Legados, sonoridades y texturas reúne las historias y la obra de tres familias azuayas —Encalada, Morocho y Uyaguari— que, durante décadas, no solo han sabido transmitir sus oficios tradicionales a las siguientes generaciones, sino que han edificado una labor cimentada en la creatividad, el empeño y la resiliencia.

Luis Uyaguari, mientras fabrica una guitarra en su taller. Fotografía de Jaime Villavicencio.

Durante más de un siglo, la familia Uyaguari ha mantenido viva la tradición guitarrera de San Bartolomé, uno de los principales centros de construcción de instrumentos de cuerda del Ecuador. Lo que inició con el aprendizaje autodidacta de Isidoro Uyaguari se ha consolidado en un legado familiar capaz de dialogar con las necesidades de músicos contemporáneos, sin perder la esencia de las técnicas heredadas. Desde la gestión cultural, este caso evidencia cómo un oficio artesanal puede convertirse en un patrimonio vivo, cuando encuentra espacios de visibilización y valoración que fomentan su continuidad. Hoy, Luis y sus hijos Diego y Pablo Andrés perpetúan el trabajo de esta familia, cuya historia representa el valor de los conocimientos que se construyen con el tiempo y desde la experiencia.

Oswaldo Morocho no solo fabrica instrumentos musicales, sino que se ha dedicado a interpretarlos y a estudiarlos. Fotografía de Jaime Villavicencio.

Del mismo modo, la trayectoria de Oswaldo Morocho permite comprender que el patrimonio sonoro no se limita a la mera existencia de instrumentos musicales, sino que incluye los conocimientos necesarios tanto para construirlos, como para interpretarlos y continuar investigándolos. Con más de cuatro décadas dedicadas a la elaboración de aerófonos andinos, instrumentos de percusión y de cuerdas, su labor ha contribuido significativamente a preservar técnicas ancestrales de artesanía y, con ello, a fortalecer la identidad musical ecuatoriana. Su experiencia demuestra que la gestión cultural también implica generar procesos formativos y redes de intercambio que permitan que estos saberes trasciendan las fronteras locales y dialoguen con otros contextos culturales.

Iván Encalada recurre a la innovación para que su oficio no pierda relevancia. Fotografía de Jaime Villavicencio.

Por su parte, la familia Encalada recuerda que el barro también conserva memoria. Su manejo de la cerámica evidencia un lenguaje capaz de expresar creatividad, pero también pertenencia. Gracias a la labor de generaciones, José y sus hijos Iván, Yolanda y Cristian combinan técnicas ancestrales con nuevas búsquedas estéticas, demostrando que la tradición no es inmóvil, sino que tiene una capacidad constante para adaptarse. En este sentido, la identidad encuentra una de sus mayores fortalezas cuando promueve procesos en los que la innovación y el patrimonio se complementan, para que los oficios mantengan su relevancia dentro de la sociedad contemporánea.

Legados, sonoridades y texturas adquiere un valor especial porque incorpora material audiovisual y testimonios que acercan al público a las historias personales de quienes están detrás de cada creación. Esta estrategia convierte la experiencia museográfica en un espacio de mediación cultural, donde los visitantes no solo observan objetos, sino que comprenden los procesos, las emociones y los conocimientos que les dan origen. Al transportar por unos días la esencia de los talleres de estos artesanos al centro histórico de Cuenca, el patrimonio deja de percibirse como una colección de bienes inertes, para entenderse como un conjunto de prácticas sociales que fortalecen el sentido de integración a una comunidad que comparte contextos, experiencias y anhelos.

«Esta muestra es un homenaje a las manos azuayas que resisten, con convicción y vocación, la invasiva y demoledora industrialización», dice la exposición. Fotografía de Rosalía Vázquez Moreno.

Emprender acciones concretas y orientadas a fortalecer la memoria social y el patrimonio cultural de la provincia fomenta el reconocimiento de alfareros, luthiers y familias que han dedicado su vida a preservar conocimientos ancestrales y permite construir espacios de encuentro entre la ciudadanía y su herencia cultural. En tiempos cuando la globalización transforma aceleradamente las formas de producción y consumo cultural, proyectos como estos recuerdan que la identidad se fortalece cuando las comunidades conocen, valoran y transmiten los legados que han dado forma a su historia. Así, estos oficios y tradiciones continúan resonando como expresiones vivas de nuestra diversidad e inmenso acervo cultural.

Legados, sonoridades y texturas es una de las iniciativas que la CCE Azuay ha preparado para celebrar su octogésimo primer aniversario, pero no es la única. Desde el 5 de agosto de 2026 se han programado eventos como: Cuenca Encanta, Concierto de Trova con la Orquesta Sinfónica de Cuenca, Festival Musical Motepalooza, Artesanos de Corazón, Cuenca Revelada: Rostros de la Cultura (1980-2025) o las proyecciones de los filmes Sansón (2021) y La piel pulpo (2022). Para conocer más, mira el calendario aquí.

CCE Azuay

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