Monda & Lironda

REVISTA AZUAYA ESPECIALIZADA EN CRÍTICA CULTURAL Y ESCRITURA CREATIVA

NÚMERO 17

MARZO 2024 | CUENCA, ECUADOR

La Línea Nueve

Por: Juan Paulo Rubio

 

Paro Nacional, Octubre 2019, Cuenca. / Cortesía de Rafael Idrovo Espinoza.

 

Tomo el bus nueve para llegar a la oficina,

no el veinticinco,

no el cuarenta y dos, el nueve…

Yo sé que el veinticinco toma la calle Colón, pasa por la calle América, gira a la derecha por Pizarro, pasa por Colonia, Revolución y Dictadura, el destino indescifrable de la línea aterroriza hasta al extraviado conductor.

En cambio, la cuarenta y dos «va con dios», y de sus vidrios cuelgan santos y vírgenes, sus pasajeros rezan por la salud de los adoquines y fantasean con las posibles inquisiciones del siglo XX. Todos vamos a conocer a su dios padre y si la vida quiere, vamos a encontrar algo mejor…

La línea nueve…

El recorrido de los jíbaros, la vuelta de los bárbaros, el descarrío de los pelones, el puiry de los indios, el tambaleo para crápulas, el aventón de los mocosos, el refugio de los drogadictos, la trinchera de las warmis, la ruta de las maricas, la convención de los maricones, el  derbi pro abortista, ¡en fin!, les hijes del demonio.

Yo, oficinista de cuello blanco, el bicho raro del asiento trasero, aferrado al maletín y con una corbata estrangulando política y correctamente la manzana de Adán, este octubre abordé la línea nueve con destino al enrejado, a las púas, al chiquero, al pabellón de los fusilados, al lagrimeo impuesto, al corpus, al pueblo, al grito, al zapateo… y  si usted, señor uniformado, así lo ejecuta, a la matanza.

¡Aquí huele a puerco! A las chuletas ardientes del abuelo que calcinaban nuestras infantas lenguas, al pernil ahumado que nubla las vistas, las enceguece y las destroza, al  hornado falsamente solidario, auspiciado por el gobierno de algunos, de ellos, de otros.

¿Será esta hambre agudizada la que nos permite oler la única paila encendida en la ciudad? A este Calderón atrincherado hasta la cascarita, oséase, la picantería personal de  la presidencia.

Tomo el bus nueve para evadir la oficina, así como muchas veces me quedé en la oficina para evadir el bus nueve. Pero mi esposa ya raspó el cocolón de la olla y mi hijo ya lució sus últimos parches antes de que el pantalón se hiciera añicos, ya es muy tarde para la quietud.

Ya conocí a los «repelones», ya tomé con las tribus, ya entendí lo parcializada que está la gravedad en cuestiones de economía y derechos, ya escuché las versiones, los testimonios, las pruebas; comprobé la sangre de la muchachada esparcida por las calles, entendí los grafitis y las expresiones, la impotencia urbana y la fuerza colectiva. Me hablaron de la pacha, de la poli-polución, ya dancé en las hogueras, recogí los escombros, ¡escarbé en lo desecho!

Y saboreé el chapo de mi infancia, el de mi abuela guerrera… en esta noche estrellada de lluvia lacrimógena y supuesta luna de silicón.

Juan Paulo Rubio. Participante de varias expresiones artísticas, en especial las escénicas, donde tengo la alegría de decir que fundé mi propia agrupación: El Teatro del Ahorcado, con la que hemos presentado obras a nivel local y nacional por más de seis años. Soy un amante de la Literatura y busco abrirme camino desde algunos escritos que he generado con el paso del tiempo. Estudiante de la carrera de Artes Escénicas en la Universidad de Cuenca.

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