Carta a Susana Moreno Ortiz
¡Hola, Susana! Me gustó tu libro, fue muy emotivo. Si pudiera describirlo en una frase, sería: «Una cajita de sorpresas, de momentos felices». Las historias con tus hermanas, la playa, llegar a Cuenca, los poemas de tu papi, el locro de papas, tus mascotas. Me pregunto: ¿Quién te regaló la gallina?, ¿Alguna vez dejaste de extrañar a tus mascotas?
He leído que el cuerpo humano está compuesto principalmente de agua. A mí se me ocurrió, leyendo las historias, que las memorias también están compuestas de agua. También, me acuerdo de las playas, la lluvia, una caminata por el Cajas y me doy cuenta de que todos estamos relacionados. Capaz que nuestro corazón está hecho de agua.
Por ejemplo, cuando yo fui a la marcha del 16S, me di cuenta de que somos agua, o sea que hicimos un quinto río, y me pregunto: ¿Qué van a hacer los adultos para cuidar nuestra agüita? ¿Crees que nos van a heredar un problema que los adultos del futuro tampoco podremos resolver?
Att. Julián B. Martínez R.
Hola, Julián:
Quería empezar agradeciéndote por escribirme y por leer mi libro. Tu carta despierta en mí muchas inquietudes e interrogantes. «La cajita de sorpresas», como la denominas, encierra episodios de mi vida. A los cinco años de edad viajamos con mi familia a Zaruma, luego a Bahía de Caráquez y Jipijapa. A los nueve años regresamos a Cuenca de los Andes, y la maravilla que descubrimos a nuestra llegada fue el agua cristalina que se disponía con tanta generosidad. En la costa, el agua era amarilla y se compraba en barriles. Por eso, llamo a Cuenca «cajita de agua y nubes», porque la cruzan cuatro ríos que se forman en las lagunas del Macizo del Cajas, en especial en las de Kimsakocha.
Siempre recuerdo los juegos con mis hermanas y cómo el amor y cuidados de nuestra madre se manifestaban a través de la lectura de cuentos y del aroma de su comida, como su locro de papas.
He querido resaltar lo que nuestro padre nos escribía, por ejemplo: «Oración», dedicado a mi hermana Cecilia, es un poema que todo padre debería leer a su hijo; «Padre Nuestro amoroso que cuidas de los niños» nos comunica el infinito amor de nuestro Creador y así aprendemos a respetar la vida de todos los seres, en especial de nuestras mascotas, a quienes aún recuerdo. Una señora, amiga de mi familia, tenía una casita de campo en Santa María de Sayausí. Ella me regaló la gallina que tenía tres plumas en su cabeza.
Me encanta la similitud que encuentras entre nuestro cuerpo y nuestro planeta. El agua tiene la supremacía, y nuestro corazón y su memoria también, por eso el ser humano no puede vivir sin el agua o sin su corazón y memoria.
Sobre el «Quinto Río de Cuenca», como se llamó a las personas que conformaron la marcha del 16 de septiembre, te cuento que, hace muchos años, el poeta Arturo Cuesta Heredia bautizó con esa bella metáfora al Pase del Niño Viajero, el que, motivado por la fe religiosa del pueblo, cada año atraviesa la ciudad de Cuenca, de oriente a occidente. El 16 de septiembre de 2025 se formó un nuevo río de gente de toda la provincia del Azuay, todos se manifestaron motivados por la protección del derecho al agua y a la vida. A esta nueva conglomeración se podría, teniendo en cuenta la autoría de Arturo Cuesta Heredia, llamarla el Sexto Río de Cuenca.
Me preguntas: «¿Qué van a hacer los adultos para cuidar nuestra agüita?». Creo que todos los adultos se unieron, sin distinciones de ningún tipo e impulsados por el afán de respetar a la naturaleza y con un solo objetivo: decir no a la minería y no permitir que se toque Kimsakocha, que es nuestra fuente de vida.
Me preguntas si creo que les heredaremos un problema a los adultos del futuro; tengo fe en que no sucederá el escenario que nos presentas. Tenemos a ETAPA, que ha trabajado de forma permanente por el cuidado de las fuentes hídricas y, además, desde hace treinta años, líderes campesinos y urbanos vienen trabajando en la formación y fortalecimiento del Cabildo por el Agua. Ellos y todas las personas que conformamos el Sexto Río del 16 de septiembre estaremos vigilando que se cumpla el cese de la explotación minera, porque permitirlo sería un crimen para la humanidad.
Muchas gracias por tu carta y tus preguntas, Julián.
Con cariño,
Susana Moreno Ortiz
Susana Moreno Ortiz (Cuenca, 1952). Es poeta, narradora, biógrafa, ensayista, compiladora y editora. Como doctora en Trabajo Social, ejerció en el CEDOPS, coordinó la red social del SIREPANM para desarrollar procesos dirigidos a garantizar y difundir los derechos de los niños en el Azuay y el país. También fue directora regional de Cultura. Ganó el Premio Duende Soñador, el Premio Amiga de los Niños y la Presea Guadalupe Larriva González (GAD Municipal de Cuenca). Ha publicado, entre otros libros: El caballo viejo y el músico (1991), Planeta perdido (1992), Caballito de mar volantinero (1993), Juguemos con las nubes (1995), La casa (2000), Cuentos para niños (2004), El círculo amoroso (2008), Vivo en poesía. Biobibliografía de Eugenio Moreno Heredia (2012 y 2015), Poiesis (2016), Llovía y llovía y allá una lucecita (2017), Rosalía, la piedra encantada y las tardes doradas (2018), Luciana y el remolino azul (2020), No hay reposo (2021), Trama dorada para Rosalía (2023), Oswaldo Moreno Heredia, diseñador de mundos (2025) y Cuenca, una cajita de agua y nubes (2025).
