Azuay: desde el sur, la cultura ruge
La historia del arte y de la cultura azuaya se ha forjado a pulso y dedicación. Hoy más que nunca, las y los músicos, artistas plásticos, bailarines, escritores, artesanos, actores, directores, diseñadores, ilustradores, gestores, etc. de nuestra provincia crean contra corriente y a pesar de la ausencia de una industria, espacios, presupuestos y políticas públicas adecuadas o garantías laborales. Por eso —y con el motivo del cumpleaños número 80 de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay—, quisimos celebrar, analizar, reseñar y cuestionar la producción artística y cultural azuaya.
Abrimos esta edición con una Crítica Cultural en la que Leonardo López analiza la desmembración de la escena literaria local y problematiza la ausencia de la academia en el estudio y difusión del pequeño boom nacional que hemos visto en años recientes. Por otro lado, Issa Aguilar Jara presenta una entrevista espejo en la que reflexiona sobre la historia de la censura del arte en Cuenca, mientras se pregunta qué ocultamos en ese afán por silenciar. En Academia Disidente, Jorge Dávila Vázquez reivindica el humor como una característica que define a la gente de la capital azuaya; mientras, en Literatura, Rodrigo Sempértegui Moscoso nos lleva de paseo por los confines de un amor que no termina de resolverse. En Plataformas Digitales, Francisco Álvarez Ríos nos habla del Festival Internacional de Cine Contemporáneo Cámara Lúcida y los retos de llenar una sala de cine, en un mundo saturado de pantallas y algoritmos. Finalmente, en Infancias, el niño lector Matías Alcívar Ortiz le escribe una carta a Edison Lasso Rocha y Guido Chaves, autores de El enredo enredado de la familia Versado, el lanzamiento infanto-juvenil más reciente de la Sede Nacional de la Casa de la Culturas (2025).
Cuando planeamos esta edición, no imaginábamos que el Decreto 60 vendría para amenazar la garantía de los derechos culturales en el Ecuador. La dignidad no se alcanza en un estado permanente de crisis y maltrato. Por el contrario, tal vez —y esta es una verdad dolorosa—, la costumbre venga primero y, con ella, el olvido de la vida que anhelamos, que nos merecemos. Como dice Francisco, «En un país donde el arte y la cultura aún son consideradas “adornos” y no infraestructuras sensibles, gestionar un festival —o cualquier modalidad de quehacer artístico— es también una forma de cuidar lo que aún nos permite mirar el mundo de otra manera», una más esperanzadora y luminosa. Por esto, la lucha de los trabajadores de la cultura requiere empatía y cuidado para quienes resisten e insisten no solo en hacer cultura, sino en garantizar que acceder a ella no se transforme en un privilegio. Así que lectores, lectoras de la provincia: es hora de leer, ver, escuchar y pagar por la cultura hecha en Azuay, no solo para que el olvido no devore nuestra identidad, nuestro anhelo por vivir mejor; sino para que sea posible crear y existir en libertad y con dignidad. ¡Pasen a leer!
Monda & Lironda de la CCE Azuay

Ilustración de Juan Pablo Dávila, intervenida por Juan Contreras.
CRÍTICA CULTURAL
…en las aulas de clase, la literatura ecuatoriana —peor la cuencana— no existe […] ni como una inquietud de quienes enseñan. Acaso es un corpus afianzado en nombres certeros que no generan duda de su importancia. La academia […] es incapaz de ver lo que está sucediendo en temas de producción y mediación del libro. […] el sistema literario local no logra trascender […] muchas y muchos autores toman el tranvía directo al olvido.
Contra la balcanización de la (pequeña) escena
por: Leonardo López
ENTREVISTA
Excavar en la Cuenca arcaica es encontrarse con […] que en noviembre de 1987 se creó la Junta de Calificación de Espectáculos Públicos. Leer la Ordenanza de esta comisión provoca risa, pues claro, se piensa que fueron «otros tiempos» que respondían al «pensamiento de la época». Luego, la memoria hace su magia y nos recuerda que las últimas censuras o intentos de censura en tierras cuencanas se ejecutaron (con toda la carga que esta palabra arrastra), desde 2003 hasta el actual 2025.
La censura es el pacto que hizo Cuenca con el diablo
por: Issa Aguilar Jara
ACADEMIA DISIDENTE
He caminado largamente por la vida, con mis setenta y ocho años a cuestas, y me he topado en muchas ocasiones con personas dueñas de un aparente rigor, pero que alentaban un espíritu risueño, que no se manifestaba sino excepcionalmente. […] el carácter cuencano no respeta edades ni jerarquías, cuando ha de manifestarse lo hace con entera libertad y con irreprimible alegría.
Del carácter cuencano
por: Jorge Dávila Vázquez
LITERATURA
Trópicos infranqueables
por: Rodrigo Sempértegui Moscoso
PLATAFORMAS DIGITALES
Cuando un espectador entra a una sala oscura para ver una película, que no sabe si va a gustarle, está aceptando un pacto de apertura, de disponibilidad: eso es lo que forma comunidad, no la afinidad ideológica ni el gusto estandarizado, sino la disposición a una vivencia. A diferencia de los algoritmos, que individualizan la experiencia visual, hasta volverla solitaria, el festival propone mirar con otros, pensar con otros, estar-juntos en el tiempo del cine.
Festival Internacional de Cine Contemporáneo Cámara Lúcida: estar-juntos en el tiempo del cine
por: Francisco Álvarez Ríos
INFANCIAS