Monda & Lironda

REVISTA AZUAYA ESPECIALIZADA EN CRÍTICA CULTURAL Y ESCRITURA CREATIVA

NÚMERO 32

JUNIO 2026 | CUENCA, ECUADOR

Sobre los hombros de nuestras abuelas y abuelos: cómo es envejecer en Ecuador

La población de personas adultas mayores de nuestro país afronta la incertidumbre de un cuerpo o una mente que se debilita o enferma en medio de una crisis de salud y de pensiones. Estadísticas muestran que, según se envejece, aumenta el número de gente que necesita de cuidados y apoyo para participar de la vida cotidiana (llega al 33,1 %, entre los 75 y 79 años, y al 57,6 %, entre los 85 o más). Este contexto suele crear una visión de minusvalía en torno al envejecimiento. Sin embargo, las personas adultas mayores son esenciales para el desarrollo del conocimiento, los afectos y el sostén de la vida. Los abuelos, las abuelas; los taitas, las mamas; los tíos y las tías que asumen este rol han sido fundamentales para la crianza o para el cuidado y la subsistencia económica de sus pares o el de su hogar y sus familias, además para la transmisión y salvaguarda de conocimientos ancestrales o de la historia y memoria nacional. Sobre sus espaldas se han erigido hogares e identidades colectivas que trascienden. Por eso, para nuestra edición número 34, quisimos reflexionar sobre la vejez.

Abrimos este número con una Crítica Cultural en la que Blanca Llamuca Orozco, de 77 años, nos recuerda que la memoria de las abuelas y, sobre todo, su fuerza sostienen el destino de un país que «tiene el color de un hospital sin medicinas». Para la entrevista de este mes, nos juntamos con Catalina Sojos, la poeta cuencana que no necesita presentación, para hablar de su obra más reciente, el oficio de la escritura a la luz de las IA, pero también del estigma y la indiferencia que afronta la población de adultos mayores en el Ecuador. En Academia Disidente, María Alejandra Aguirre Quezada explora la dieta de las personas adultas mayores, y analiza la cultura que se cocina en el contexto de sus hogares. Para Literatura, tenemos el honor de presentar dos entregas. Por un lado, en Yuyarina, Sara Medina recurre a la poesía para darle voz a una abuela que olvida. Por otro, Santiago Vizcaíno Armijos presenta un fragmento de uno de los textos que conforman Campamento de ecuatorianitos, libro ganador del Premio Aurelio Espinosa Pólit 2026. En Plataformas Digitales, Mélanie Nicole Amay Guillén escrudiña en la tornería de su abuelo, para encontrar la didáctica capaz de superar los caminos y lógicas convencionales de una IA. Para La Casa te cuenca, charlamos con el fotógrafo Gustavo Landivar Heredia, en el contexto de su muestra Cuenca Revelada: Rostros de la Cultura 1980-2005, un tributo a las y los académicos, poetas, historiadores, periodistas, gestores y artistas que, desde las décadas del 70 y 80, cimentaron el panorama cultural actual de la capital azuaya. En Infancias, el niño Sebastián Boroto Neira lee Cuando sea domingo (2026) y le escribe una carta a su autora, Sonia Criollo Chiriboga.

En este número, nuestros colaboradores y colaboradoras no solo exploran la vejez propia y ajena, sino que entregan un homenaje honesto, íntegro y potente a quienes, como dice Blanca, sostienen nuestro país con las manos abiertas. Visibilizar a las personas adultas mayores, escucharlas, leerlas y cuidarlas, es no solo necesario, sino urgente en un mundo que avanza desbocado, sin mirar ni honrar el camino que han creado y recorrido. ¡Pasen a leer!

Monda & Lironda de la CCE Azuay

Dora Canelos (1922-2007), la icónica docente cuencana, posa para el fotógrafo Gustavo Landivar Heredia. Esta imagen que forma parte de la muestra Cuenca Revelada: Rostros de la Cultura 1980-2005 ha sido intervenida por Juan Contreras.

CRÍTICA CULTURAL

Hay días en que la vejez es una sala de espera interminable. Siete meses. Ocho meses. Un nombre escrito en una lista, una receta vacía, el miedo sentado al lado como otro paciente más. La angustia tiene el color de un hospital sin medicinas".

Se supone que cuando llegas a la tercera edad eres sabio, pero no hay tal, es parte de la cuestión del mito. Pero se puede aprender a amarse más. Y amarse sin miedo. A dejar de preocuparse por los hijos, los nietos, el marido. A volver a ti, mirarte al espejo y preguntar: «¿Qué quiero yo ahora de mi vida, del pedacito de time out que me queda?».

ACADEMIA DISIDENTE

Las condiciones de transmisión de los saberes alimentarios han cambiado. […] Sobre los hombros de los adultos mayores […] hay historias, sacrificios, conocimientos, formas de comprender la vida y una memoria alimentaria propia. En una época dominada por alimentos ultraprocesados, publicidad personalizada y decisiones nutricionales cada vez más aceleradas, quizá uno de los actos más revolucionarios sea volver a cocinar y comer juntos.

Mi nietita se asomó a los años, / mi cholita churona vino a verme y no recordé su nombre. / No sabía que en el campo se podría encontrar una flor así. / Alguna vez yo florecí aquí, corríamos descalzos. / Ahora ya… no me puedo levantar. / Parama y no puedo esquivar el frío.

Yuyarina
por: Sara Medina

LITERATURA

Ella era un hueso duro de roer. Nunca la vi sentada ni supremamente callada. Siempre tenía algo que decir. […] recuerdo que le gustaba mucho leer. Tenía unos lentes diminutos que le colgaban sobre sus pechos. Como no tenía una biblioteca, leía todo lo que le cayera en sus manos. Su libro favorito era, sin duda, la Biblia, quizá porque no conocía otro. Caían en sus manos periódicos, revistas, volantes, folletos de testigos de Jehová. Todo lo devoraba. Pero no eran libros. Me arrepiento mucho de no haberle dado otro libro.

Mujeres
por: Santiago Vizcaíno Armijos

PLATAFORMAS DIGITALES

Para mi abuelo no había una fórmula escondida en el taller esperando ser descubierta, sino una manera de pensar construida desde la práctica. […] No todo lo que sabemos ha sido aprendido en un aula ni necesita expresarse mediante una fórmula. Hay saberes que permanecen en las manos y en la memoria de quienes los practicaron.

Las matemáticas que guarda mi abuelo
por: Mélanie Nicole Amay Guillén

INFANCIAS

En el cuento, Julian llama «abuela Pan» a su abuelita, porque ella le ofrece varios tipos de pan cuando la visita. […] Sin embargo, ¿te cuento un secreto?... Las abuelitas tienen tan lindos nombres, que me fue difícil decidir uno para ella.

Carta a Sonia Criollo Chiriboga
por: Sebastián Boroto Neira

LA CASA TE CUENTA

Antes, la fotografía era una ceremonia: desde concretar qué material fotográfico se usaba; la sensibilidad del rollo que se necesitaba; con qué luz; en qué ambiente se iba a tomar la foto […]. Había un trabajo de laboratorio que ahora se ha cambiado por un proceso digital, a través de Photoshop. Pero antes había todo un contexto y la maravilla de esa fotografía se guarda en sus negativos.

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