Es hora de hablar de cine
No importa si son Céline y Jesse bajándose de un tren en Viena, Blanquito pidiendo que le «jugueteen» el arroz o Schwarzenegger diciendo «I’ll be back»; existen innumerables personajes, escenas o incluso ideas cinematográficas que han definido nuestra mirada y la forma en que entendemos el mundo que nos rodea. No es posible subestimar el rol que el cine ha tenido y tiene todavía en nuestra educación sentimental y cultural, pero también en el mercado nacional e internacional. Por eso, para nuestra edición número dieciocho, quisimos hablar de las películas que vemos y las que tenemos que ver.
Abrimos este número con un oportuno análisis de Juana Merchán, quien reflexiona sobre la calidad y la escasez de filmes nacionales en las salas de cine, mientras se pregunta: por qué la gente no ve películas ecuatorianas. Para Academia Disidente, Luis Fernando Fonseca medita sobre la capacidad excepcional que tiene el cine para poner en cuestión ideas como el «ojo por ojo», sobre todo, dado el panorama de violencia que se vive actualmente en el país. Para la entrevista de este mes, buscamos al director Víctor Arregui, para que nos hablara de su película más reciente, El día que me callé (2022), y sobre por qué aún no se ha estrenado. En Literatura, Verónica Andrade Aguilar escribe un cuento en el que la autoficción juega con las expectativas que el cine ha plantado en nuestro subconsciente. En la sección Plataformas Digitales, Mariam Ibarra recomienda y examina Aftersun (2022), la ópera prima de la directora Charlotte Wells que se ha convertido en un clásico moderno. Finalmente, en Infancias, Amanda Espinoza Torres le escribe una carta al ilustrador Darwin Parra, mejor conocido por los guaguas como Darwinchi, autor del álbum ilustrado Tango (2018).
Como verán, hemos preparado un recorrido por un sinnúmero de largometrajes, sobre todo nacionales, pero también a través de preguntas fundamentales que, más allá de géneros o historias, se relacionan con el poder del cine para, como dice Christian Espinoza Parra, ser una respuesta al silencio. ¡Preparen canguil y a leer!
Monda & Lironda de la CCE Azuay

Fotografía de Jaime Villavicencio intervenida por Juan Contreras.
CRÍTICA CULTURAL
En 2023, de los más de 170 largometrajes presentados en la cartelera comercial de Ecuador, solo 4 fueron ecuatorianos […]. Es decir, menos del 3% de las producciones fueron nacionales. Este año, de enero a marzo, un total de 58 películas se han estrenado en salas; de esas, 3 fueron nacionales: Al otro lado de la niebla de Sebastián Cordero, Amor en tiempos de likes (reestreno) de Alejandro Lalaleo y Los Wánabis de Santiago Paladines, esta última que busca una nueva oportunidad, tras su lanzamiento el año pasado.
Reflexiones sobre el cine ecuatoriano: escasez, calidad y audiencia
por: Juana Merchán
ENTREVISTA
«…un amigo me dijo la otra vez que llevemos el documental a Guaranda y yo dije: “Seguro, para hacer unas cuantas presentaciones”, pero, enseguida, otro amigo me sacó la idea diciéndome: "¿Para qué?, si Guaranda no está preparada para eso". Y creo que tiene razón, porque en este país, cuando violan a las mujeres, les dicen que son putas y a los hombres que son maricones».
Víctor Arregui, la promesa de un abrazo
por: Christian Espinoza Parra
ENTREVISTA
«En el 2006, cuando estrené Qué tan lejos, […] se presentaron otros 2 o 3 largometrajes. Por el contrario, en el 2017, en las salas se estrenaron 17 o 18 largometrajes nacionales. Esto no es una opinión, es un dato que demuestra que, cuando hay una política pública de fomento, la cinematografía de una nación crece, no cada película, como una plantita en el desierto, sino que se desarrolla una cinematografía nacional que se parece a un bosque que nos da oxígeno».
La invención de las especies: «sobrevivir a través de la palabra»
por: Rosalía Vázquez Moreno
ACADEMIA DISIDENTE
Al insistente afán de tener un cine que represente al país le sobrevino la pandemia… y el narco. Fue como si un telón oscuro eclipsara un imposible, como si al afán cursi e ilusorio de ser —o creerse— una «isla de paz» lo hubiera aplastado un fundido a negro. Sin créditos —no había a quién agradecer—, lo que vino después fueron gritos, masacres: todo se tornó violento.
La memoria futura de un país fundido
por: Luis Fernando Fonseca
LITERATURA
Algunos recuerdos merecen futuro
por: Verónica Andrade Aguilar
PLATAFORMAS DIGITALES
Aftersun nos convoca a hablar de cine, pero también de la vida. Es una de esas películas que, asidas por la ficción, son capaces de detonarlo todo. Hablar de este filme del 2022, dirigido por Charlotte Wells, es hablar de cómo, desde el cine, podemos habitar la intimidad y cómo esto deviene esencial a la hora de pensar cómo nos relacionamos con las imágenes de la pantalla.
Aftersun: habitando la intimidad desde la memoria de la infancia
por: Mariam Ibarra
INFANCIAS